En anteriores publicaciones definimos qué es un espacio de datos y cómo, con el proceso Babilonia, una empresa descarga y ordena su ecosistema digital hasta convertirlo en un activo propio. En esta publicación se aborda la otra mitad del trabajo: qué significa, en la práctica, gobernar y publicar esos datos. Nos ponemos en el papel de proveedor, que es el que asume casi cualquier empresa al empezar en ARIADNE.
Del ecosistema digital a un activo compartible
Para ser proveedor, lo primero es tener algo que ofrecer. Hoy ya hay alrededor de un centenar de empresas adheridas que han construido su conjunto de datos con Babilonia, conectándose a Google Analytics, Google Ads, Meta (Facebook e Instagram), LinkedIn y demás fuentes. Toda esa información se descarga a un entorno de Google Cloud propiedad del cliente, se almacena en BigQuery y se actualiza a diario.
Lo que se comparte no es una tabla suelta, sino un modelo de datos: un conjunto de tablas relacionadas y enriquecidas con metadatos que dicen de qué fuente procede cada métrica, a qué marca pertenece o en qué sector opera. En la práctica, cada fuente genera cuatro ficheros JSON (diario, mensual, trimestral y anual) que viajan juntos como un paquete, no como una hoja plana. Hasta aquí nada ha salido de casa: solo hemos fabricado el activo.
Gobernanza: primero las reglas
Un espacio de datos es, ante todo, una capa de gobernanza que fija quién intercambia, cómo, cuándo y bajo qué normas. Esas condiciones se recogen en un contrato de adhesión, cuya firma es el requisito para entrar y obtener una identidad dentro de ARIADNE. Conviven varios roles (proveedor, consumidor, operador y proveedor de tecnología) y, para quien aporta datos, la gobernanza se traduce en reglas claras y en smart data contracts que fijan en qué condiciones cede su información. El dato sigue siendo suyo: cede un derecho de uso sin transferir la propiedad, con garantías como que su información no se emplee para entrenar modelos de IA generativa y que el operador actúe siempre como un tercero neutral, sin competir con su negocio.
La identidad se gestiona con Keycloak, que ofrece una identidad federada única y emite los permisos de acceso mediante credenciales verificables. En la práctica, la empresa recibe una URL con sus credenciales, genera un código QR y lo guarda en una EUDI Wallet, el estándar europeo de identidad digital. A partir de ahí lleva su acceso a ARIADNE en el móvil.
Publicar sin exponer
La publicación se apoya en un marketplace basado en DOME, el estándar europeo pensado para ser interoperable entre distintos espacios de datos de toda Europa. Y conviene entender un matiz: publicar no es enviar datos, es un anuncio. Se muestra qué se tiene y en qué condiciones, y ARIADNE registra cada transacción sin ver nunca el contenido.
Cada publicación se arma con cuatro piezas. El catálogo agrupa los datasets por tipo para facilitar su búsqueda. La especificación del recurso recoge las condiciones técnicas: quién puede consumir, durante cuánto tiempo, con qué acciones y sobre qué entidades del Smart Data Model; aquí un dataset puede reservarse en exclusiva para el motor de simulación de la inversión publicitaria Esferion o para Benchmark Digital. Las especificaciones de producto forman la ficha comercial (canales, fuentes, granularidad, unos dos años de histórico, nivel de agregación), y la oferta define el precio o la cesión gratuita. Detalles como una trusted issuers list o el acceso limitado a lectura y suscripción dejan claro que compartir no es dar vía libre, sino decidir con quién, cómo y con qué límites.
“Publicar no es enviar datos, es un anuncio.”